Reseña de "Memoria de mis putas tristes"
Finalizando de leer esta, la última novela del maestro colombiano Gabriel García Márquez, me hallé frente a múltiples comentarios de personas, cuyo motivo de protesta deja en claro su total incomprensión del libro y todo aquello que el maestro quiso retratar en él.
Gabriel García Márquez en narraciones del Sabio Nonagenario NO quiso promover la pedofilia, la trata de blancas ni cualquier tipo de crimen inmoral o no que en la obra se presenta. Por el contrario, a mí parecer (y bajo el que espero sea el punto de vista del autor al momento de escribir la obra) simplemente quiso mostrar y dar a entender, de una manera sublime y muy bien retratada, la forma en la que piensa un señor que recién cumple su nonagésimo cumpleaños y que, producto de una vida para nada envidiable, llena de amores vacíos encontrados en centenares de prostitutas y mujeres sin futuro prometedor, decide celebrarlo de la única manera que su mente y cuerpo da para hacerlo sentir vivo, acostándose con una niña de 14 años necesitada de dinero para poder mantener a su familia.
Si la niña corresponde o no al señor, no es ni será motivo de discusión, porque no es importante, no es relevante y no puede serlo, ya que, el único propósito de dicho amorío es ser explicado por el señor de tal manera que se dé a entender la forma en que piensa un hombre a su edad y con su experiencia, no promover la pedofilia.
Si le molesta que se hable de dicho tema, tenga en cuenta que se habla PORQUE EXISTE y porque seguirá existiendo, no porque autores de la talla de Gabriel García Márquez hagan obras relacionadas con el tema, ni porque yo las lea y defienda, sino porque tristemente el ser humano al ser expuesto a múltiples desgracias y malos aciertos produce en su mente una realidad incierta, en la que enamorarse de alguien 76 años menor está bien y en la que muchas otras situaciones que no serán nombradas aquí también lo son.
Es un hecho triste, pero es así. El propósito de la obra NO es promoverlo ni justificarlo, sino, hacer entender cómo se siente, y lo hace muy bien.