Ya no recuerdo qué foto iba aquí. Es lo que tiene la memoria, olvidas algunas cosas, recuerdas lo que no quieres One more day
Probaré a vivir un día más. Hoy son vascos, catalanes, mañana serán marroquíes.
Lágrimas de Siddartha
"Donde reside todo lo que siento y no sé cómo decir.
Donde espero nunca llegues tú."
— Anónimo (yo).
Ya no recuerdo qué foto iba aquí. Es lo que tiene la memoria, olvidas algunas cosas, recuerdas lo que no quieres Probaré a vivir un día más. Hoy son vascos, catalanes, mañana serán marroquíes.
Lágrimas de Siddartha
Ya no recuerdo qué foto iba aquí. Es lo que tiene la memoria, olvidas algunas cosas, recuerdas lo que no quieres En la caminadora, a los casi dos kilómetros de no haberme movido un ápice, encontré la respuesta. O mejor dicho, donde hallarla. Descubrí que no había solo un lugar, que eran cientos, miles de sitios donde hallarme, en las nubes, en las fresas, en las hojas cayendo con brisa. En una arepa asada con queso rayado, mantequilla y jugo de guayaba del que no alcanza a sentarse porque te lo tomas muy rápido. En un señor con camisa, tomando café y leyendo el periódico, gritando “mija, hallaron otro muerto por allá por donde vive la amiga tuya, la gorda”. Me hallo también en el cuero, en los edificios, en todos los colores que el humano puede percibir. Hallo partecitas de mí en el transporte público, en caminar por las calles de Barranquilla cuando el sol ya cansado se agacha para decirme que cuidao con ese hombre que viene ahí, que a lo mejó’ e malandro, que me anda mirando mucho la muñeca. Empiezo a verme en las pastas con queso, en el cartón ilustrado, lógico y reluciente. En decir “te quiero” sin esperar una respuesta a cambio distinta de unos ojos volteados que con voz me dicen “ya lo sé”. Hallo frames de mis añoranzas en las vivencias de Juan, las trampas de Yoel, los gritos de Mario. En un “illo!” Bien tirao’, un “no me jodas, tío”, un “seeeguuuro” bien incrédulo. Me veo cuando veo mis converse, mis camisas manga larga, mis libros, el buda en mi mesita de noche.
Lágrimas de Siddartha
Ya no recuerdo qué foto iba aquí. Es lo que tiene la memoria, olvidas algunas cosas, recuerdas lo que no quieres Llevo días que a donde voy siento el mismo olor. No estoy seguro si es menta o manzanilla. No sé diferenciarlos. Ambos me parecen lo mismo. Con ambos te recuerdo, te maldigo, te pienso, te deseo. Te celo sabiendo que no eres mía, y anhelo tus besos, aún cuando sé que se los das a otro. El olor a manzanilla a diario me maltrata, te trae a mi mente en brazos de quien amas. Y somos tres, porque ese a quien amas no soy yo. Ahora esta ciudad huele a ti, a tus piernas bien formadas. A tus pechos que con solo pensar en ellos me hacen volverme loco de pensar en posar mi rostro sobre ellos. A tus cachetes, que tanto quisiera devorar a besos. A tus ojos, esos que no puedo ver viéndome porque no veo a quien hablo. A tu sonrisa que no es mía, a tu corazón que tampoco lo es. Te apoderaste de mi corazón y a cambio me dejaste solo, con un vacío en el pecho, sitio no puedo yo solo rellenar. Porque solo escribo por ti. Porque mi mente ya no soporta la idea de no tenerte. De desearte y no poseerte, así sea por un instante. Ocupar tu mente más que por una amistad. Porque no me basta con ser tu amigo. Quiero ser tu almohada, tu pañuelo, tu diario. Quiero ser para ti esa locura que siento yo por ti, pero no sé si quiera castigarte siendo mi esclava, porque yo, al menos, ya soy el tuyo.
Still Prefer Sentir
Ya no recuerdo qué foto iba aquí. Es lo que tiene la memoria, olvidas algunas cosas, recuerdas lo que no quieres ¡Qué lindura, qué belleza! Marrón con beige. Verde, muy verde. Más verde, menos verde, escala de verdes. Ven, Mosquito. Asómate, mira, siente. Todo es distinto acá. ¿Hueles el arte? ¡Qué expresivo, qué atrevido! Anda, Mosquito. Deshacerme de ti un rato no viene nada mal. Al menos por un rato el olor verde y el ruido intermitente solapan tu sonidito fastidioso. Ilusión no sé si seguir usando combustible vacío. Te pido por favor cambies un poco. Ven, posiciónate en mi hombro derecho, guíame, solo un poco, déjame también a mí seguir mi camino. Quédate calmado, en silencio. Tu presencia por si sola acaricia mi alma pero nubla mi visión. Mi raciocinio tú lo tienes desaparecido. Mosquito, ¿Dónde te encuentras realmente? ¿Te encuentras por ciudad Lavanda? Quizá deba moverme un poco. Me siento perdido, aislado, pero todas mis decisiones, todos mis aleteos mariposiles me llevaron a este lugar, a este sitio: al Teatro Matacandelas. Arribé temprano, a solas, con mis pensamientos, en la ciudad de los olores verdes. Buenas noches, vengo por mi identidad. Quisiera empezar por saber de donde vengo. De donde viene esta lumbar de los cojones que no me deja estar de pie tranquilo por más de media hora. Esperar, el infierno. Esperar, la verdadera pesadilla. Entonces, ¿Esto soy? Un teatro, diferentes acentos que debería reconocer, ropa que ni siquiera combina, olores de colores. Cruzamos miradas y tus ojos achinados me invitaron a la charla. Estaban más que achinados, calmados. Estaban acostumbrados al verde de la ciudad. Me invitaron de su calma. Me sorprendió. No muchos me ofrecen de su tranquilidad. Entonces, esto soy, calma, amor y sentimientos. Entonces, esto soy, anhelo, tristeza y lágrimas.
Lágrimas de Siddartha
Ya no recuerdo qué foto iba aquí. Es lo que tiene la memoria, olvidas algunas cosas, recuerdas lo que no quieres Entonces, sintió tranquilidad. Lo había aceptado finalmente. Allí comprendió que ni él mismo era dueño de su vida. Estaba finalmente flotando. A sus lados todo se tornó nublado, gaseoso. Verdaderamente insípido. ¿Qué dices, Fher? En un barco no estamos, aunque perdidos sí. ¿Crees que podamos reencontrarnos con nosotros mismos? Tengo la certeza de que alguna vez supe quién fui. Creo que ya no te escucho bien. Mis pies se durmieron y eso parece afectar mis oídos. El globo interno que hay dentro de ellos se está inflando. Mosquito ha estado revoloteando mucho últimamente. Me cuenta que tiene nuevos hobbies. Intereses en los que siempre quiso entrar, pero que no se atrevía. Por momentos Mosquito me entretiene. Tiene mucha energía. Hay días en los que me levanta temprano, me impulsa a hacer cosas. Otros días me harta, no lo soporto. No soporto a Mosquito revoloteando y hablando cada día. Deberías desaparecer. No. Mejor no. Entonces, Mosquito. A estas alturas, de la vida crees debes acompañarme a cada sitio. No me he ido tan lejos, pero algo privacidad espero. Tus ojos, tus ojos no los puedo ver, no los alcanzo a ver. Pero Mosquito me alcanza a mí, donde sea que vaya, sin importar lo que haga. Cómo trato con él. Es agobiante. ¿Me estás acompañando realmente, o solo disfrutas verme sufrir? Si es que por un huequito me pudieras ver. En ese caso, habría algo de piedad, lo puedo apostar. Entenderías Mosquito es un cabrón. Hace chistes peores que los míos. Ya ni parecen chistes. Se burla realmente. Me cuela insultos, ilusiones, mentiras. Las canciones que tararea tampoco ayudan. No es mexicano, ni viene en dupla, y mucho menos tiene mil peinados, pero afecta igual.
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