Consciencia colménica
Por las mañanas aparecen los demonios
Si el infierno existe, está en las mañanas. Allí te encuentro a diario de múltiples formas. En todas te anhelo tal cual. Degusto cada parte de tu ser y en la cúspide de la felicidad mi mente recalentada me llama para avisarme que ya la alarma va a sonar, sacándome de mi añoranza maldita que nunca se vuelve realidad.
En efecto, debería escribir más en las mañanas.