Lágrimas de Siddharta
Lágrimas de plástico
No me comí todo el almuerzo. Dejé media tajada. Probablemente baje de peso. Al menos luego me comí un yogurt. Lo malo fue que boté la cuchara de plástico.
El profesor hoy tardó casi una hora en llegar a la clase. Menos mal que no me dio hambre, había comido un yogurt. Lo malo fue que boté la cuchara con la que me lo comí.
El viaje de regreso a mi casa por las noches siempre es un refugio. Me quedo solo con Fher, David y Ramón. No es gratificante, pero al menos no debo fingir. Solo que ahí fue justamente cuando recordé que había botado la cuchara de plástico con la que me comí el yogurt. Hasta entonces, llorar nunca había parecido tan factible.