Lágrimas de Siddharta

Soy inexpresivo

Friolento, con un nudo en la garganta y una nube con turbulencia en el estómago.

Odio los restaurantes y toda reunión social donde haya que comer. Y resulta que aún falta el postre. Y resulta que de aquí vamos a otro lugar. Y resulta que no la volveré a ver.

Soy paciente y actúo calmado. Pero ser paciente no es sinónimo de estar cómodo y actuar calmado no es sinónimo de serlo. Por dentro hay un incendio, una fuga de gas que veo con inacción, lentamente como resignado al suceso. A mi desgracia predestinada.

Desde que entendí que mi propósito era resistir, supe que mi mejor amigo sería el sufrimiento. Pero eso no hace que sea más sencillo todo esto.

Tengo un problema del habla. No es dislexia ni tartamudeo. Soy idiota y ya está. Cuando hay música me cuesta aún más hablar. Las nubes tapan la luna. Nublan su visión.

Señor Agustin, sus apuñaladas frías a mi garganta son mi mayor temor, pero decirte que no es una incapacidad que tengo. Al menos con eso soporto más fácil mi propia existencia insoportable. Mi dia a dia es una desgracia. Despertar es aceptar lidiar con ello.

Tengo inconvenientes con decir que no. Es un tema de expresividad.