Consciencia colménica
Interludio Colménico ("Pobreza wallpaper", buscar)
Consciencia Colménica ha pasado a vivir con la sociedad. A respirar cada vez que se quiere perder el control. A entender que soy una pieza del gigante rompecabezas que constituye la existencia del ser. La historia del sentir.
Todo se construye en mí. Soy parte de ello y de ello soy parte yo. Despertar implica su maestría.
La comprensión de mi entorno se ha vuelto una guerra constante. Mental, porque mi mente la débil.
No soy yo al exterior, pero tampoco sé si lo soy cuando estoy solo. Ya no estoy seguro de lo que siento, de a quien le canto las canciones de amor ni las de odio. En realidad ya no canto. Ya no sé si confiar en mí. Si de verdad soy el “hombre” que por años he pensado que soy. No estoy seguro de si voy camino a convertirme en lo que quiero ser o si nunca podré ser lo que quiero. No sé quien quiero ser. En realidad no sé nada.
Por momentos sé qué no quiero. Pero, si promuevo el cambio, podrá haber algún día en el que quiera comer deliberadamente una rodaja de pizza con piña. Que la tome, la deguste varias veces y esa vez me plazca. Tengo miedo de ello.
Tengo miedo de no saber quién quiero ser. Mientras lo sepa, aunque no sea del todo esa persona, sé el lugar al que voy. Pero si no sé a donde quiero llegar, cómo sé si el camino que estoy tomando es el correcto, si estoy yendo a algún lado.
Es una tortura sentir todas estas cosas y no saber cómo expresarlas, no saber escribirlo.
Hasta qué punto promuevo el cambio, hasta qué punto seré quien soy, y hasta qué punto puedo soportar estar tortura llamada existir, llamada pensar.
He de ser sincero. El problema siempre ha sido mío. El porqué no me adapto a la sociedad, el porqué no logro el despertar colménico, el fluir por la calles y las multitudes. El colocarle la máscara.
Yo soy el que no sabe leer entre líneas, hablar “de corrido”.
Mi problema es no saber expresarme, no saber explicar de manera coherente y concisa lo que siento, lo que me lo produce y por qué. Escribo, pero no me sé explicar. Leo, pero no logro entender. No logro captar la esencia, la verdad de este mundo que me entorna.
“Hay muchas formas de no matar a alguien”
Creé Consciencia Colménica en pro del entendimiento de todo lo que me rodea. La sociedad, las comunidades, las relaciones interpersonales, cómo se entienda al decir. La verdad es que he fallado.
Me he dado cuenta de que en realidad no entiendo a nadie, muchas veces ni siquiera me entiendo a mí mismo. Quizá ese sea el problema. Quiero encontrar allá afuera algo de lo que apenas hace unos meses he empezado a encontrar rastro en mí.
Consciencia Colménica quizá no va de un Alejandro experimentado en el entendimiento introspectivo, que se relaciona con el exterior y constantemente va evolucionando en la amalgama de este y su interior veterano, sino de uno que a duras penas se entiende a sí mismo. Que apenas y sabe diferenciar entre lo que quiere y lo que necesita.
Consciencia Colménica no va del exterior, sigue yendo de mí, pero esta vez consciente de que algo en mí ha cambiado, ha mejorado. Por fin, algo le modificó, le hizo reaccionar. Y por primera vez no será el entorno el que altere mi interior, sino que de mí florecerán las semillas que se han estado germinando por años, y darán paso a las hermosas flores que tanto han esperado por nacer.