Envejecer
Ya no corro hacia la frontera, ni visto de azul calórico. Ya no oprimo para escuchar, ni tomo medicinas por las tardes. Miles de historias en bucle pasaron por mi cabeza mientras la comida escaseaba y las oportunidades llegaban.
Ya no hago el circuito de las botellas de colores, ni me la paso el día entero intentando ser servil. Ya mis padrinos no eran quienes solían ser, ni mis tíos han dejado de perecer.
Ya no recuerdo la bocina de la camioneta beige que alegraba mis dias y daba paz a mi inmadurez. Ya no soy quien solía ser. Ya ni sé quien seré. Nunca visité al pato Carmelo para hablarle y compartir el tiempo. Desearía haberlo hecho.
Creación hace 1 año
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