Amargas memorias de una dulce amistad

Su largo cabello cayendo por la espalda, un bloc de hojas blancas, su ciudad natal, nuestro cantante favorito, las gomitas en forma de pulpo.

Nunca supe distinguir el sabor amargo, hasta que la conocí y dejé de conocerla, desde entonces, su recuerdo es una buena cucharada del sabor más agrío que he probado, y que espero jamás probar de nuevo.

La memoría de un cabello lacio y oscuro, una estatura de magnitud inversamente proporcional a su ternura, un orden y un orgullo exhasperantes, y una sonrisa de la que podrías enamorarte sin incluso haberla visto. Todo eso retumba en mi corazón y en mis entrañas, y lo harán hasta el día en que muera.